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Congreso sobre el papel de las activistas en el tratamiento contra el sida

El viernes 21 de julio se celebró en Kinshasa, en la sala del PNLS (Programa Nacional de Lucha Contra el Sida), un congreso titulado «Compartir la experiencia de los activistas del programa DREAM en la lucha contra el VIH/sida».

La idea nació del interés cada vez mayor que el Programa Nacional, que se ocupa de los pacientes seropositivos del país, muestra por la experiencia de DREAM, que en la República Democrática del Congo, como en otros países, presenta muy buenos resultados de adherencia.  DREAM, por otra parte, hace años que empezó un ingente trabajo de sensibilización en los barrios, sobre todo los periféricos, y de ayuda para aumentar la adherencia de los enfermos a tratamiento, gracias a la valiosa aportación de las activistas. Por iniciativa del PNLS fueron invitados los principales actores del sector, en particular los responsables de la atención psicosocial y del sector comunitario, los representantes de las redes de pacientes seropositivos y representantes de organismos internacionales como la CDC y la OMS. Es relevante la presencia de instituciones que colaboran con los grandes fondos internacionales, como la Global Fund y PEPFAR, y otras ONG como Médicos Sin Fronteras e ICAP. Cabe destacar también la presencia de varios representantes de centros de salud y de maternidades de la zona sanitaria de N’Sele (Kinshasa), donde DREAM está presente y que colaboran con el centro.

Fue fundamental para el congreso la participación de todos los activistas y de buena parte del personal del centro DREAM de Kinshasa.

Durante el encuentro se presentaron el contexto en el que nació y en el que se desarrolla la figura de la activista y las características principales de la que se ha convertido a todos los efectos en una importante figura profesional. Luego se detallaron los requisitos que deben tener, la formación que ofrece de DREAM, así como los distintos aspectos a tener en cuenta en el trabajo del activista, y cómo se relaciona con el centro y su personal. Se presentaron los datos de la actividad, especialmente la de los dos últimos años, tiempo durante el cual el trabajo del equipo médico ha ido acompañado de la actuación de las activistas. Los resultados, aunque sean parciales y limitados en el tiempo, han demostrado que el trabajo de las activistas es indispensable para ayudar a la adherencia de los pacientes; se han destacado especialmente, mediante numerosas intervenciones, aspectos problemáticos como el tratamiento de adolescentes, el refuerzo de la adherencia, la búsqueda activa de los pacientes “que se han perdido de vista” y no acuden a las citas, y el asesoramiento y apoyo a las parejas con problemas. Otros han explicado el programa de “padrinazgo” para los adolescentes: uno de los activistas hace una tarea de acompañamiento a un adolescente que no sigue el tratamiento y que vive en las proximidades. Es un auténtico desafío que busca la participación de la familia, que muchas veces estaba formada por los abuelos o los tíos, y que también sufren dificultades. Se trata de un trabajo para ganarse la confianza del adolescente. Al mismo tiempo, sirve para mantener redes de apoyo, que llega incluso a cubrir los gastos de escolarización. De este modo una buena parte de estos jóvenes han seguido el tratamiento y han logrado eliminar la carga viral.

El representante de la OMS, Nicolas NKIERE MASHENI, quiso destacar que no se puede luchar contra el sida y la tuberculosis solo con la medicalización de la enfermedad, sino que es necesario un tratamiento global del enfermo en el que participen las activistas, que pueden tener un destacado papel en el éxito del tratamiento.

El congreso se cerró con las palabras de sincero agradecimiento del director del PNLS, Théodore ASSANI SALUBEZYA, que subrayó la importancia de la particular atención que el programa DREAM presta a los niños y los adolescentes.

Los activistas, que se presentaron públicamente por primera vez en Kinshasa, defendiendo su trabajo y su aportación, han demostrado una vez más que sin alma ningún programa, ni siquiera el más sobresaliente, puede alcanzar objetivos de calidad.

El programa DREAM de la Comunidad de Sant’Egidio, con sus importantes resultados, es el ejemplo de que hombres y mujeres, libres del estigma, con un deseo sincero de ser útiles para los demás, y habiendo recuperado la dignidad de un servicio cualificado, pueden marcar la diferencia en el tratamiento del sida y pueden cambiar las sociedades en las que viven.

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