Energía solar para el centro DREAM de Guinea. Continúa el compromiso de la Comunidad de Sant’Egidio por un medio ambiente mejor

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El 2015 fue el año más cálido desde que se registran las temperaturas en 1880.
Ha vencido el nada envidiable primer puesto que tenía el año anterior, 2014.
No ha ganado por la mínima, sino con un considerable margen y por primera vez la temperatura global ha sido 1ºC más alta que la de la era preindustrial. Pero eso no es todo: la Organización Meteorológica Mundial anuncia que la tendencia continúa en los primeros meses de 2016, de manera que pronto habrá un nuevo plusmarquista de la temperatura: el año actual.

Lo más impresionante es la rapidez con la que cambia el clima a causa del calentamiento global. Las causas son varias, pero sin duda la actividad humana, como recuerda el papa Francisco, es una de las principales responsables.

‘Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan. Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.’ [Laudato si’–23]

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Los efectos de este fenómeno se perciben en todo el mundo y nosotros, en DREAM, los tocamos con nuestras manos en África.
La escasez de precipitaciones o la distribución irregular de precipitaciones trae consigo destrucción y hambre.
Varios países africanos están en situación de riesgo alimentario a causa, entre otros motivos, del drástico cambio climático. Lo hemos visto y lo vemos también este año en Malawi, país que llevamos en el corazón.

solar_5Los efectos de esta situación se hacen sentir también en el sector de la producción de energía, que es acusado a su vez de contribuir al calentamiento global.
Por primera vez, el pasado octubre, Tanzania tuvo que parar todas sus plantas hidroeléctricas. No para mantenimiento, sino por falta de agua en los envases. Una disminución repentina y considerable de la producción nacional de energía (menos del 35% en pocos días) dejó a oscuras durante muchas horas al día extensas zonas del país.

solar_6En el vecino Malawi las cosas no han ido mucho mejor. Los cortes de energía eléctrica por falta de producción tienen un triste efecto sobre la sanidad. Las ya precarias condiciones operativas de los centros sanitarios y de los hospitales se ponen a prueba con los continuos apagones. El paro de dispositivos vitales, la imposibilidad de realizar diagnósticos de laboratorio y el bloqueo de los quirófanos han sido causa directa de muerte.

África crece y crecen las expectativas de la población africana, tanto la urbana como la rural. África necesita cada vez más energía. A ser posible limpia y de fuentes renovables. A ser posible sin afrontar el problema con la actitud depredadora y desconsiderada de los países de antigua industrialización.

DSCN0369El programa DREAM de la Comunidad de Sant’Egidio continúa en su camino de reducir la huella ecológica de sus centros de tratamiento.

Gracias a algunos patrocinadores, el camino se abrió hace 4 años en Malawi y ha continuado este año en Guinea, en Conakry.
Franco Dal Dosso, empresario italiano del sector de ropa deportiva y de moda, ha hecho realidad un sueño que estaba en un cajón desde hacía años: instalar un equipo para la producción de energía solar en el centro DREAM de Dixinn-Conakry.
La experiencia adquirida en los años anteriores y la colaboración con otra empresa italiana, la Riello-Aros Solar Division, nos ha permitido instalar en Conakry la misma tecnología híbrida que ya se ha experimentado con éxito en Malawi.
30 kW de paneles solares alimentan los servicios esenciales (laboratorio de análisis, red informática, servicios ICT, almacén de fármacos y reactivos, frigoríficos y tratamiento del aire) del centro DREAM. El sistema Aros Solar gestiona las distintas fuentes de energía: paneles fotovoltaicos, baterías, red urbana y generador diésel. Se da prioridad claramente al sol. Cuando no hay sol o no es suficiente, el sistema toma automáticamente la energía de las otras fuentes disponibles, dejando como última opción el generador diésel.
solar_7La colaboración técnica in situ con AMC Guinée, que se ha ocupado de instalar el equipo, ha sido una agradable sorpresa. Bajo la supervisión de los técnicos de DREAM el trabajo ha sido rápido y preciso. No pasa casi nunca que funcione a la primera, pero la instalación del centro DREAM-Conakry nos sorprendió: conectar, encender… ¡y funciona!
Tras un mes de control de la instalación, los resultados son más que buenos. Se ha reducido el uso del generador diésel en casi del 80%, con el consiguiente descenso en consumo de gasóleo. En una primera comparación con los datos anteriores a la instalación del equipo solar, se aprecia una reducción de dióxido carbónico emitido a la atmósfera superior a los 5.000kg/mes.